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Desde muy joven sintió curiosidad
por los sistemas de comunicación electrónica, cultivando y
desarrollando un deseo cuasi obsesivo por investigar, aprender y
lograr objetivos aparentemente imposibles. En la adolescencia
Mitnick ya se había convertido en todo un fenómeno. A los 16 años
marca su primera línea tras la barrera del “lado oscuro”, del que
ya nunca se separaría: se saltó la seguridad del sistema
administrativo de su colegio; sin embargo, no lo hizo para alterar
las calificaciones escolares, como podría pensarse, sino “solo para
mirar”.
De aquí en adelante comenzaría su
andadura como delincuente. La fecha, 1981. Kevin y dos amigos suyos
irrumpieron en las oficinas de Cosmos (Computer System for
Mainframe Operations) de la compañía Pacific Bell que era una base de
datos utilizada por la mayor parte de las compañías telefónicas
norteamericanas para controlar el registro de llamadas -. Una vez
allí obtuvieron la lista de claves de seguridad, la combinación de
las puertas de acceso de varias sucursales, y manuales del sistema
COSMOS, entre otras cosas. De hecho, se comentó que lo sustraido
por Mitnick y sus amigos tenía un valor equivalente a 170.000
euros.
Usando ingeniería social utilizaron
sus seudónimos y números de teléfono en uno de los escritorios de
la habitación. Así, usaron el nombre falso de “John Draper”, quien
era un programador informático muy conocido, y también un
legendario phreaker conocido como Captain Crunch ”. Los
números de teléfono fueron derivados a otras rutas. Sin embargo,
esta actuación estaba lejos de considerarse un éxito. Un directivo
de una compañía telefónica pronto descubrió estos números de
teléfono y lo puso en conocimiento de la policía local que comenzó
a investigar. Debido a que la novia de uno de sus amigos,
intimidada por lo que pudiera pasar les delató a la policía,
Mitnick fue condenado por una corte juvenil a tres meses de cárcel
y a un año bajo libertad condicional, gracias a que todavía era
menor de edad. Ese fue su primer paso por la cárcel, que no el
último.
Una de las historias curiosas
relacionada con esta etapa de Mitnick tiene que ver con el oficial
encargado de su caso. Al cumplir los tres meses de prisión, lo
primero que hizo Mitnick fue dejarle una “sorpresita” al susodicho.
El oficial se encontró con que su teléfono había sido desconectado
y todos sus datos de registro en la compañía telefónica habían sido
borrados. A partir de aquí, todo sucedió con una celeridad
inquietante.
Se comenta que Mitnik adoptó su
alias o nombre de guerra (“Cóndor”) después de haber visto la
película protagonizada por Robert Redford Los tres días del Cóndor”, ya que en cierto modo se sentía
identificado con el protagonista. Redford encarnaba a un empleado
de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) que
se ve envuelto en un turbio asunto que continúa con una implacable
persecución. Su nombre en clave es “cóndor” y Redford utiliza su
experiencia para manipular el sistema telefónico y evitar ser
capturado.
Su siguiente arresto tuvo lugar poco
después; en 1983, por un policía de la Universidad del Sur de
California donde había tenido algunos problemas unos años antes.
Mitnick fue capturado por usar un ordenador de la universidad para
obtener acceso (ilegal) a la red ARPAnet (la
predecesora de Internet). De hecho fue descubierto entrando en un
ordenador del Pentágono a través de ARPAnet, y fue sentenciado a
seis meses de cárcel en una prisión juvenil de California
(California Youth AthorityŽs Karl Holton Training School). Una vez
puesto en libertad, obtuvo la licencia de “X Hacker” (...)
En 1987 Mitnick parecía estar
realizando un cambio en su vida, y comenzó a convivir con una joven
que estaba dando clases de informática con él en una escuela local.
Después de un tiempo, de cualquier forma, su obsesión emergió y s
utilización de números de tarjetas de crédito telefónicas ilegales
condujo a la policía hasta el apartamento que Mitnick compartía con
su novia en el pueblo Thousand Oaks, California. Mitnick fue
acusado de robar software de Microcorp Systems, una pequeña empresa
californiana de software, y ese mismo mes de diciembre era
condenado a tres años de libertad condicional.
Después de esto Mitnick, solicitó un
empleo en el Security Pacific Bank como encargado de la seguridad
de la red del banco, pero este lo rechazó precisamente por sus
antecedentes penales. La respuesta de Mitnick fue falsificar un
balance general del banco donde se mostraban pérdidas por 400
millones de dólares y trató de difundirlo por la red. Sin embargo,
el administrador de la red detuvo esta acción a tiempo.
Ese mismo año inicio el escándalo que lo lanzo a la fama. De 1987 a
1988 Kevin y su gran amigo, Lenny DiCicco, se enzarzaron en una
lucha electrónica continua contra los científicos del laboratorio
de investigación digital de Palo Alto. Mitnick estaba obcecado en
obtener una copia del prototipo del nuevo sistema operativo de
seguridad llamado VMS y estuvo intentando conseguirlo obteniendo la
entrada a la red corporativa de la empresa, conocida coo Easynet.
Los ordenadores del laboratorio digital de Palo Alto parecían
simples, por lo que cada noche y con inestimable persistencia,
Mitnick y DiCicco lanzaban sus ataques desde una pequeña compañía
californiana (Calabasas), donde DiCicco trabajaba de técnico de
soporte. Aunque la empresa descubrió los ataques casi
inmediatamente, no sabían de dónde venían. De hecho ni el propio
FBI podía fiarse de los datos obtenidos de las compañías
telefónicas ya que Mitnick se ocupaba de no dejar rastro alterando
el programa encargado de rastrear la procedencia de las llamadas y
desviando el rastro de su llamada a otros lugares. En una ocasión,
el FBI, creyendo que había encontrado a Mitnick, irrumpió en la
casa de unos inmigrantes que estaban viendo la televisión, para
asombro de estos y aquellos.
Sin embargo, ya se encontraban sobre
la pista de Mitnick, y este, atemorizado por la posibilidad de que
le cogieran, traicionó a su compañero y trató de poner a los
federales bajo la pista de DiCicco, haciendo llamadas anónimas al
jefe de este que trabajaba en una compañía de software como técnico
de soporte. Viendo la traición de Mitnick, DiCicco finalmente se lo
confesó todo a su jefe que lo notificó al DEC (Digital Equiment
Corporation ) y al FBI. Al poco, un equipo de agentes del
departamento de seguridad telefónica logró apresarle. Era 1988.
Aunque el DEC reclamaba que Mitnick
había robado sofware por valor de varios millones de dólares, Kevin
fue acusado de fraude informático y por posesión ilegal de códigos
de acceso de larga distancia. Se trataba de la quinta ocasión en
que Mitnick había sido arrestado por un caso de crimen informático
y el caso atrajo la atención de la toda la nación, gracias a una
inusual táctica de la defensa. La defensa solicitaba un año de
prisión y seis meses en un programa de rehabilitación para tratar
su adicción a los ordenadores. Fue una extraña táctica de defensa,
pero un juzgado federal, después de dudar, pensó que había algún
tipo de relación psicológica entre la obsesión de Mitnick por
entrar en los sistemas informáticos y la adicción a las drogas o a
las tragaperras y se le dio el visto bueno. Después del periodo
carcelario y su temporada con psicólogos, donde le fue prohibido
acercarse a un ordenador o un teléfono (llegó a perder 45 kilos de
peso), Mitnick se marchó a Las Vegas y consiguió un empleo de
programador informático de bajo nivel en una empresa de envío de
listas de correo.
En 1992 Mitnick se mudó al área del
Valle de San Fernando después de que su medio hermano muriera de
una aparente sobredosis de heroina. Allí tuvo un breve trabajo en
la construcción, que dejó al obtener un empleo a través de un amigo
de su padre, en la Agencia de Detectives Tel Tec. Tan pronto como
comenzó a trabajar, alguien fue descubierto ilegalmente usando el
sistema de la base de datos comercial de la agencia y por ello
Kevin fue objeto de una investigación bajo la batuta del FBI.
En septiembre registraron su
apartamento al igual que la casa y el lugar de trabajo de otro
miembro de su grupo de phreakers. Dos meses después un juzgado
federal pidió el arresto de Mitnick por haber violado los términos
de su libertad en 1989. Cuando fueron a detenerle, Mitnick había
desaparecido sin dejar rastro alguno convirtiéndose ya en un hacker
prófugo.
Una de las tesis que se barajan
reflexionando sobre el eco que tuvo Mitnick en la sociedad y entre
los propios hackers fue que la seguridad informática de aquella
época era tierra de nadie; la informática apenas había despertado y
los conocimientos informáticos de usuarios y técnicos no
representan el abismo actual.
En 1991 se produce el famoso
enfrentamiento con el periodista del New York Times, John Markoff
quien llevaba desde el 88 escribiendo sobre tecnología y negocios.
De hecho, ese mismo año recibió el premio de la Software Publishers
Association al mejor reportaje. Kevin ha insistido siempre que
Markoff le llamó para que colaborara en un libro que estaba
escribiendo sobre él; Mitnick se negó y Markoff publicó su ejemplar
exponiendo a Mitnick como un auténtico delincuente informático.
Según Mitnick, “todo comenzó con una serie de artículos firmados
por John Markoff en la portada de The New York Times, llenos de acusaciones falsas y difamatorias,
que más tarde fueron desmentidas por las propias autoridades.
"Markoff me la tenía jurada porque me negué a colaborar en su libro
y creó el mito de Kevin Mitnick, para transformar Takedown [su libro] en un
bestseller"”. Después de esto la cacería por parte de las
autoridades había comenzado. Mitnick se ha defendido de esta
cacería afirmando que "“las autoridades aprovecharon la ocasión para
transformarme en el chivo expiatorio de todos los hackers de la
tierra. Y para autojustificarse, exageraron hasta lo inverosímil el
daño que pude causar”".
En 1994 con el auge de la telefonía móvil, Mitnick encontró esta
plataforma ideal para no ser localizado y poder deambular de un
sitio a otro. Pero para ello necesitaba utilizar una serie de
programas que le permitieran moverse con la misma facilidad con que
lo había hecho antes (a través de la red telefónica). Así, a través
de sus refinadas y exitosas técnicas de ingeniería social, logra
hacerse con la clave del ordenador personal de Tsutomu Shimomura
gracias a la técnica del IP Spoofing (falseamiento de ip), que para mala suerte de Mitnick, era un especialista japonés en
seguridad informática, perteneciente a la Netcom On-Line
Communications. Su encontronazo con Shimomura le llevaría al
declive.
Shimomura era considerado un hacker de sombrero blanco
(Whitehats), un hacker de los buenos, que cuando descubría alguna
vulnerabilidad lo ponía en conocimiento de la policía o la entidad
competente en vez de difundirlo a otros hackers por la Red. Cuando
se dio cuenta de que habían vulnerado la seguridad de su propio
ordenador, comenzó a investigar sobre él, y dado el carácter poco
modesto de Mitnick, Shimomura se lanzó en cruzada personal contra
el que ya llamaban “superhacker”, y dijo que “atraparía a ese
americano estúpido”, que no pararía hasta cogerle. Y así fue.
En 1995 , después de haber descubierto el software de Shimomura
en una cuenta de The Well (que utilizó para lanzar ataques a
empresas tan conocidas como Apple, Motorola o Qualcomm), un isp de
California, tardaron alrededor de dos semanas en determinar que las
llamadas provenían de Raleigh (California). Después de pasar
también por el isp Internex, Shimomura se puso en contacto con el
FBI y estos enviaron un grupo de rastreo equipado con un simulador
de celda (un equipo utilizado habitualmente para testear móviles)
que se ocupaba de registrar el teléfono de Mitnick tanto si estaba
encendido como si no. Un buen radar para localizar al hacker. Al
filo de la medianoche comenzó la búsqueda de procedencia de la
señal. Unas horas más tarde localizaron la señal en un grupo de
apartamentos, pero aún desconocían en cuál de ellos podría
encontrarse Mitnick.
Por su parte, Shimomura y el FBI planeaban la captura del hacker
para el día siguiente (16 de febrero), pero un error en el mensaje
codificado que Shimomura remitió al encargado de Netcom precipitó
su captura, ya que este tenía orden de hacer backup de todo el
material que tuviera Mitnick y posteriormente proceder a su borrado
una vez fuera capturado. Y eso interpretó. El FBI se vio abocado a
realizar una actuación rápida si no querían volver a perderle, así
que como no sospechaban que Mitnick pudiera ir armado, anunciaron
su presencia ante la puerta del apartamento en que se encontraba
Mitnick. Este abrió tranquilamente la puerta, y fue arrestado de
inmediato. El hacker había sido capturado. Era el 15 de febrero de
1995.
Pero a Shimomura todavía le esperaba una sorpresa más ese día.
Al volver a casa y repasar los mensajes que había recibido en su
contestador automático, boquiabierto escuchó varios mensajes
dejados por Mitnick; mensajes que había recibido varias horas
después de la captura de Mitnick. La realización de estas llamadas
aún sigue siendo un misterio que forma parte de la interesante
historia de este hacker.
Kevin Mitnick fue acusado de robo de software, fraude
electrónico, daño a los ordenadores de la Universidad del Sur de
California, robo de archivos e intercepción de mensajes de correo
electrónico. Entre las compañías afectadas figuraban Nokia,
Fujitsu, Nec, Novell, Sun Microsystems, Motorola, Apple... Se
declaró no culpable y la sentencia le condenó a 5 años de cárcel
sin posibilidad de fianza, lo cual enervó a los miles de hackers
que seguían apasionados la historia del Cóndor y que comenzaron la
conocida campaña Free Kevin! (liberad a Kevin) alterando páginas web muy conocidas:
Unicef, New York times, Fox TV y un largo etcétera.
Mitnick, quien fue liberado en enero del 2000 tras permanecer casi cinco años en una prisión
federal, estuvo bajo libertad condicional hasta enero de 2003,
donde la jueza instructora del caso, Mariana Pfaelzer, prohibió a
Mitnick accerder a cualquier tipo de ordenador, teléfono móvil,
televisión, o cualquier aparato electrónico que pudiera conectarse
a internet, con lo cual su abstinencia informática le acompañó
también durante estos tres años posteriores a su salida de la
cárcel.
Pese a esto, Mitnick no perdió el tiempo. Lanzó su propia
empresa, Defensive Thinking, una consultoría sobre seguridad, y comenzó a escribir
un libro sobre su historia. A pesar de que según sentencia judicial
tiene prohibido obtener beneficio económico de ello hasta el 2010,
el 4 de octubre de 2002 salió a la luz The art of deception (El arte del engaño), donde describe técnicas
de manipulación y persuasión gracias a las cuales se pueden obtener
los códigos necesarios para entrar en la red de una empresa y
hacerse pasar por otra persona, por ejemplo. Su lanzamiento se
explicó aduciendo que el libro tenía finalidad educativa.
"Ciertas técnicas y artimañas les he utilizado contra algunas
empresas, pero todas las historias del libro son ficticias",
afirmó.
A finales de 2003, Kevin anunciaba su segundo libro: The art of intrusion. El anuncio se realizaba de una forma muy
peculiar, ya que Kevin afirmaba estar buscando historias que puedan
ser contrastadas y que narren el como lo hicieron, preservando la
identidad de los asaltantes. Los "hackers" seleccionados
recibirían como pago una copia del primer libro de Mitnick,
"The Art of Deception", un ejemplar del segundo, en ambos
casos firmado por el autor, y la opción de conseguir el premio al
mejor asalto, dotado con 500.000 dólares.
Como datos curiosos, Mitnick participó en algunas series de
televisión; entre ellas, apareció en “Alias” de la ABC
interpretando a un informático de la CIA; produjo un show
radiofónico y vendió algunas de sus posesiones (un Toshiba
Satellite 4400SX y un Toshiba 1960CS ).
Se han hecho películas sobre su vida como Takedown (Asalto Final) en el 2000, también conocida como
Hackers 2 y algunos libros como Cyber Alert: Portrait of an ex hacker, The Fugitive Game: Online with Kevin Mitnick, The Cyberthief and the samurai, o Takedown.“
actualidad, Mitnick es consultor de seguridad, se dedica a
dar conferencias sobre protección de redes informáticas, ingeniería
social, etc, a lo largo y ancho del mundo, a seguir escribiendo
libros, y... recaudando bastantes millones de dólares con ello.
Links relacionados:
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www.securityfocus.com/news/10083
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