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Después de 4 años de trabajar por mi cuenta decidí que ya era tiempo de solicitar mi afiliación al seguro social, y muy a tiempo, ya que mi salud se mermo en este fin de semana, y gracias a esto es que tuve mi primer encuentro del tercer tipo con la atención del IMSS (Instituto Mexicano del Seguro Social).
El 19 de enero de 1943 el congreso aprueba por iniciativa del presidente Ávila Camacho la creación de este instituto para proteger a los trabajadores y asegurar su existencia, su salario, su capacidad productiva y la tranquilidad de la familia, hasta ahí todo bien, pero cuando te toca vivir en carne propia esto, la cosa cambia un poquito. Déjenme contarles cronológicamente mi odisea con este instituto, desde el inicio de mi malestar, pasando por la atención en urgencias y el intento de solicitar una cita con el Medico Familiar para que se me programara la cita para cirugía.
Según avance en los tramites iré actualizando esta nota, así que manténganse al tanto de los cambios.
Actualización 14/11/06
Todo comenzó el viernes 10 de noviembre, siendo ya como las 12 de la noche y mientras me encontraba en mi entretenimiento favorito de las noches, lo cual es jugar Pangya, comencé a sentir el malestar que ya antes había sentido, ese ardor en la boca de estomago que antecede a un ataque de Gastritis, pero en esta ocasión estaba acompañado de un intenso dolor de espalda, acostumbrado a esto intente olvidarlo y continuar con lo mío, pero cerca de la 1 de la mañana el dolor de espalda era ya insoportable.
Decidí irme a dormir para ver si esto calmaba el dolor, tomando unos tragos de Ranitidina para intentar detener el avance de los jugos gástricos, pero esto no funcionó, así que después de darle mil vueltas a la cama, decidí a las 3 de la mañana ir a estrenar mi recién adquirido status de Beneficiario del MISS.
Así que dejando a mi esposa dormida tome mi automóvil para poder llegar a la zona de urgencias del Seguro, depuse de manejar unos 5 minutos llegue al seguro, estacione mi carro frente a urgencias (no tenia intención de buscar otro lugar) y entre, en ese momento me di cuenta que la luz de la recepción de urgencias estaba apagada, así que pregunte a un camillero y un policía que estaban departiendo amistosamente en el estacionamiento de ambulancias, estos me indicaron que tenia que ir a la recepción de urgencias, así que regrese una vez mas a ese oscuro lugar y llame, espere, llame una vez mas y espere, llame por tercera vez y espere, como nadie me hacia caso probé a ver si la puerta estaba abierta y que creen?, si, si lo estaba, así que me introduce isofacto buscando ayuda para mi mal.
Lo primero que vi fue un pasillo que daba a la zona de urgencias, lleno de camillas ocupadas por otros pacientes, teniendo al lado de cada camilla una familiar que se ocupara de la comodidad del enfermo, paso una enfermera a la cual llame pero parece ser que el seguro social esta dando trabajo a gente con capacidades diferentes, pues esta enfermera era sorda, sigue de largo, por fin llega la encargada de la recepción y se sorprendió de verme ahí, en el pasillo, preguntándome que quería, de seguro querría comprar tortillas, no?, che vieja tan bruta, le dije que tenia un dolor muy fuerte en el vientre y que necesitaba atención media, me quito mi cartilla y me dijo que esperara, así que espere, y espere una vez mas, termine hincado en el suelo del dolor, el único que se apiado de mí fue el “poli” el cual me ofreció una silla de ruedas para que me sentara, lo cual agradecí pero le comente que sentado me dolía mas, ya que en esa posición se me oprimía mi estomaguito.
Después de un rato más (recuerden que a mas tardar llegue a urgencias como a las 3:05 o 3:10 AM) me dijo la recepcionista que pasara, siendo para esto las 4:15 hrs según consta en las notas medicas y prescripción, pero no me dijo a donde madres pasar, así que entre a la zona de observación de urgencias, dividida por colores según la importancia de la urgencia, nadie me atendía, nadie me preguntaba que pasaba, nadie hacia nada (ya parezco Jaime Maussan).
Analizando el lugar donde me encontraba localice unas oficinas que parecían consultorios, así que me metí a uno y si, ahí estaba la persona más bella que uno puede ver en esos casos, un Doctor, al cual le describí mi estado, el amablemente se puso a examinarme y solicito una inyección para calmarme el dolor, permanecí acostado en la camilla de observación del consultorio por una rato mas mientras lo escuchaba escribir en esas maquinitas que tienen en el seguro, me pregunto si me sentía mejor a lo cual de dije que no, que el dolor seguía y que el de la espalda estaba aun peor.
Al decirle del dolor de espalda como que algo se le ilumino al doctor (después de esto aprendí a que tienen que decirle TODO a los doctores, aunque crean que no es importante) me indico que me quedaría a observación y que me harían un ultrasonido, me pasaron al área de observación de urgencias y me pusieron cómodamente en una SILLA!!!.
Después de un rato de estarme revolcando en esta cómoda silla me dieron una camilla... pero lo demás lo contare en la siguiente actualización.
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