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En 1924 se inscribió en la
Escuela Nacional Preparatoria, en la que se graduó Bachiller en Ciencias y
Artes. Inscrito en la Escuela Nacional de Jurisprudencia, siguió la carrera de
Licenciado en Derecho, sin graduarse. Asimismo fue alumno de la Facultad de
Filosofía y Letras de la Universidad Nacional de México.
En 1927, siendo alumno de Sociología, su maestro Antonio Caso le sugirió que escribiera los mitos,
leyendas y fábulas que refería oralmente.
"Andrés Henestrosa ha dado aportaciones destacadas al indigenismo.
En Los hombres que dispersó la danza
(1929) recreó e inventó, en prosa llena de brío y eficacia narrativa, cuentos y
leyendas de su tierra zapoteca, tomados del acervo popular. Tras su frescura
tácita, late una orgullosa nobleza de su condición indígena, tan profunda como
antigua. Su Retrato de mí madre
(1940), es una de las páginas más hermosas de nuestra literatura, en que la
evocación filial, ajena a todo sentimentalismo, se expresa con una elocuencia
sobria y vigorosa.
Henestrosa tiene, además, una importante labor crítica;
durante muchos años ha escrito ensayos, artículos y relatos, dispersos en las
páginas de revistas y periódicos o como prólogos y contribuciones a diversos
libros. En esta extensa obra, ha seguido una línea paralela a la de sus libros
de creación: la exaltación de su pueblo y de nuestro pasado indígena, la
defensa del espíritu liberal y el estudio y valoración de las expresiones
nacionales."
(José Luis Martínez)
En el referido año de 1929
participó en la campaña presidencial de José Vasconcelos. Recorrió entonces una
gran parte del país, al propio tiempo que leía y escribía cartas a sus amigos,
haciéndoles descripciones de pueblos y crónicas de la gira electoral. De estos
escritos muy poco se salvó al publicarse en periódicos y revistas de la época.
En 1936 fue becado por la Fundación Guggenheim de Nueva York para realizar estudios acerca de la significación de la cultura zapoteca en América. Permaneció por breves
temporadas en Berkeley, California; Chicago, Illinois; Nueva Orleáns;
Louisiana; Nueva York, y otros lugares, siempre investigando en archivos y
bibliotecas.
Fonetizó el idioma
zapoteco, preparó el alfabeto y un breve diccionario zapoteca-castellano, en el
que ese alfabeto se puso en práctica.
En Nueva Orleáns, al medir
el año de 1937, escribió el Retrato de mi
madre (carta a Ruth Dworkin), que junto con la Visión de Anáhuac de Alfonso Reyes, y Canek de Ermilo Abreu Gómez, es la obra mexicana más veces editada.
Luego de una vida plena en todos los sentidos, el
poeta, narrador, ensayista, orador, escritor, político e historiador
mexicano Andrés Henestrosa falleció hoy en esta ciudad a los 101 años
de edad, dejando un cúmulo de aportaciones a las letras de México y del
mundo.
El poeta será velado en una funeraria de las calles de Félix Cuevas
y, posteriormente, se le rendirá un homenaje de cuerpo presente en el
Palacio de Bellas Artes.
Le sobreviven su hija, Cibeles Henestrosa, sus
nietos Andrés Webster Henestrosa, Edemnida y Cérida. Su esposa Alfa Ríos Pineda
falleció en 1995.
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