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Luego de su victoria, de sobreponerse al llanto por la alegría y de
besar la medalla dorada, Espinoza recibió la llamada de felicitación
del presidente Felipe Calderón, por haber mostrado “corazón, coraje y
gallardía” durante la competencia.
Calderón le preguntó además
por sus condiciones de salud –pues el combate fue muy intenso–, y la
campeona olímpica le contestó que se sentía mejor.
“Me imagino
que fue una situación muy difícil, pero ya lo sacaste, muy muy bien,
adelante María, muchas felicidades”, agregó el titular del Ejecutivo
mexicano, quien le comentó que todas las personas de La Brecha, de
donde es originaria, siguieron la competencia, por lo que su triunfo le
da una “alegría enorme a Sinaloa, en un momento en que lo necesita
mucho”, dijo.
“Tu familia, tus vecinos, con mucha emoción, todo
México estuvo desvelado esta noche, pero valió mucho la pena”, subrayó
el mandatario.
La monarca olímpica señaló que en ningún momento
dejó de pensar en México y siempre luchó, a pesar de resentir un golpe
recibido en la segunda pelea, contra la sueca Karolina Kedzierska.
De
igual forma, la taekwondoísta confió en que este triunfo genere
motivación en el país para seguir adelante con las actividades
deportivas.
Finalmente, Calderón ofreció a la medallista que a su regreso de China “platicaremos lo que habrá que hacer con el deporte”.
Duodécima dorada
Espinoza
se convirtió en la segunda mexicana en la historia olímpica en subir a
lo más alto del podio, después de la pesista Soraya Jiménez en Sydney
2000, ahora retirada, y es la séptima mujer, luego de Pilar Roldán y
Maritere Ramírez (México 68), y Ana Guevara, Belem Guerrero e Iridia
Salazar (Atenas 2004).
Además, hilvanó la duodécima dorada de
campeones olímpicos para México, y su metal, junto con el de Guillermo
Pérez, oro en 58 kg, logrado el miércoles, iguala la actuación de Los
Ángeles 1984, con los títulos de los marchistas Raúl González y Ernesto
Canto. Desde esa edición México no repetía dos primeros lugares en una
sola justa veraniega. Esta presea es la número 55 en total.
La de
Espinoza fue la tercera medalla para México en la cita asiática, que se
suma al bronce de las clavadistas Paola Espinosa y Tatiana Ortiz en los
sincronizados de plataforma. El entrenador José Luis Onofre logró
llevar a sus dos pupilos al primer lugar en Pekín.
De esta
manera, México ascendió posiciones, para ubicarse en el lugar 34 del
medallero (2-0-1) en Pekín, que mejora lo de Sydney 2000, donde se
obtuvieron seis metales: una de oro, dos de plata y tres de bronce y
quedar en el sitio 39.
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